Escribir para decir estuve.

Hoy

Hoy  es el día del asistente social en mi país y sin quererlo mis oídos hicieron hoy ese trabajo. Cuantas veces en la vida creemos que todas las cosas feas que nos suceden son las más tremendas del mundo y que solo nos pasan a nosotros. Con solo salir de nosotros y escuchar al otro entendemos que es muy posible que al de al lado, le duela mil veces más y que mil veces más solo este que nosotros.

Nadie dice que nuestro dolor no  duela porque claro que tenemos derecho a sentir dolor. Igual que el otro, pero que bueno sería si nos escucháramos más sinceramente y no para competir por los dolores, o para decir mis dolores son dolores verdaderos sino por el hecho de que todos somos seres humanos y aunque digamos no, en verdad queremos decir sí: Sí nos necesitamos, el simple hecho de compartir momentos y escucharnos nos hace bien.

Algo importante la misericordia existe, eso es algo que nunca hay que olvidar. Va más allá de todo y de todas las religiones, tiene que ver con todo, es decir excede a todo porque está en todos. Y solo la conocemos o la comprendemos con el dolor y solo nos entiende aquel que sufrió; porque eso es algo que solo se entiende cuando se madura y parece ser que mediante el dolor se crece.

Por están tan cerrados en nuestro propio camino, nos perdemos de lo verdadero y la única manera que tiene la vida de sacarnos del camino es golpeándonos para así crecer.

 

 

Todo se trata de ser mejores

Las respuestas no existen

Porque ya las tenemos

Últimamente estoy creciendo.

Esta entrada fue publicada el julio 2, 2012 a las 9:54 pm. Se guardó como Creative Commons, pensamientos/opiniones/notas/puntos de vista y etiquetado como , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

3 pensamientos en “Hoy

  1. Nos cuesta tanto trabajo empatizar…

  2. lakittywoo en dijo:

    Yo en un momento de bastante dolor me encontré frente a frente con una persona que sufría muchísimo más que yo. Me sentí muy culpable por ello, sin motivos y, peor, sin derecho a sentir mi propio dolor. Pero alguien me dijo que cada uno siente y carga con su piedra, que la que uno lleva le puede resultar liviana al vecino, y viceversa. El dolor es dolor, no se puede cuantificar, aunque seamos conscientes de los grados. Pero el dolor, insisto, es el dolor.
    Y la empatía una bendición y una maldición.
    Generalmente, una bendición. Pero a veces… ay.

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